Casi pierdo un cliente, y esto fue lo que aprendí (y cómo lo recuperé)
Hoy quiero compartir contigo una experiencia que, aunque al principio me frustró bastante, terminó enseñándome una lección clave en mi carrera. Era la primera vez que un cliente me decía que no le habían gustado las fotos que hicimos. Para mí, el resultado final y la satisfacción del cliente son lo más importante, así que este feedback me impactó.
En ese momento, tenía dos opciones: dejarlo ir o buscar una solución para que no se quedara con esa mala experiencia. Claramente, elegí la segunda. Pero antes de actuar, me tomé un tiempo para revisar todos mis procesos y entender en qué había fallado. ¿Fue la comunicación? ¿El estilo? ¿La iluminación? Necesitaba respuestas para asegurarme de que esto no volviera a pasar.
Lo que descubrí fue invaluable. No solo encontré áreas de mejora en mi flujo de trabajo, sino que también reforcé mi compromiso con la calidad y la atención al detalle. Al final, logramos rehacer la sesión, y el cliente quedó más que satisfecho. Esta experiencia me recordó que, en el mundo de la fotografía (y en la vida), todo es un aprendizaje constante.
3 Lecciones importantes que aprendí de esto:
- Poner mis propios límites.
- Las cosas sobre la marcha pueden salir bien o mal, así que es mejor hacer una pausa y reorganizar prioridades.
- Aprender a manejar las expectativas de mis clientes de acuerdo al servicio contratado.
Bonus:
Constantemente revisar mis procesos y asegurarme de estar cumpliéndolos.Todos podemos cometer errores, pero lo importante es aprender y encontrar soluciones.
Si quieres ver el resultado de esa sesión y cómo logramos darle la vuelta a la situación, sígueme en @lulidavalosstudio. ¡Te prometo que vale la pena!